Capítulo 27: Mi hombre.
Durante la madrugada Sol abrió los ojos intentando adaptar su visión a la oscuridad de la habitación y sintió el brazo de Sasha rodeándola para mantenerla pegada a él. Entonces ella se dio la vuelta para mirarlo de frente, embobada con su belleza.
Sasha dormía profundamente, porque debía estar tan exhausto cuanto ella después de las horas en las que se habían entregado totalmente aquella locura que ellos insistían en llamar “sexo”. Sol acarició el rostro de Sasha y sonrió con tristeza pensando