POV DE LISA
Los días se arrastraban.
Me quedaba adentro y evitaba al Alfa Cameron. No es que requiriera mucho esfuerzo. Parecía haberse olvidado de que yo existía.
La mansión era lo bastante grande como para que pudiera pasar días enteros en mi habitación sin cruzarme con nadie. El desayuno aparecía afuera de mi puerta cada mañana. El almuerzo llegaba al mediodía. La cena a las seis.
Los sirvientes habían empezado a mirarme con curiosidad, del tipo que usa la gente cuando trata de ubicar a a