Mundo de ficçãoIniciar sessãoEsa llamada en conferencia fue como el empujoncito en la espalda que te precipita por el tobogán más alto del mundo. Antes que pudiera caer bien en la cuenta, me deslizaba a toda velocidad y no tenía forma de detenerme.
Llamé a Trisha antes de ir a dormir y tuve que alejar el teléfono de mi oreja hasta que terminó con sus grititos y exclamaciones.
—¿Cuánto precisas que me quede?
—¿Tres días?
—¿No dijiste que los Cazadores se quedarán cinco?
—Sí, pero…







