Mundo de ficçãoIniciar sessãoTrisha se las arregló para volver a casa antes del anochecer del lunes. Había tenido que dejar su auto en Boston, tomar un bus a Worcester, otro de allí a Hardwick y caminar los cuatro kilómetros del pueblo a la mansión. Pero lo logró, y la agasajé con una buena cena, antes de mandarla a darse un baño relajante y dormir en su cama cómoda y calentita.
Yo todavía estaba toda alborotada por la llamada de Brandon, pero lo hice a un lado para escuchar las aventuras de mi amiga en la nieve.






