—Jacob nos llevará al parque de diversiones — pidió Zarai en cuanto entró a la cocina—. ¿Nos dejas ir?
—¿De verdad vas a llevarlas? No tienes que hacerlo, mi amor. Son mis hermanas y es mi deber cuidar de ellas.
—No me molesta ni me incomoda pasar tiempo con un par de niñas tan agradables. Además, tú tienes tu encuentro con tu amiga. Habla con ella tranquilamente, porque por lo que me di cuenta ayer, mi presencia la cohibió mucho. No quiero incomodarte con ella.
—¿Estás seguro? Pensaba presen