“Tienes razón. No importa que nadie haya atendido nuestra boda con tal de que tu madre haya estado ahí. Con su bendición, seremos felices por siempre. Eso es porque la persona que más deseaba que fuéramos felices para siempre es tu difunta madre. Ella fue nuestra casamentera. Ella también fue nuestra testigo. Sebastian, no es que no tuvimos boda. Tuvimos una boda, la que tuvimos en ese momento”.
Sebastian asintió. “Mmm. Ambos, tú y yo, tendremos solo una boda en esta vida. ¡Nuestro matrimonio