Eirwen estaba durmiendo profundamente en la cama. Había estado en un terrible estado mental estos días, así que una vez se durmiera, lo hacía por un largo tiempo. Después de despertarse, su mente estaría en un desorden incomparable.
Eira miró a la sábana andrajosa cubriendo a su madre. Agachó su cabeza y le limpió las lágrimas. Entonces, fue a arroparla correctamente. La verdad, Eira sabía que esta sábana había sido usada por tanto tiempo que ya no era más capaz de mantenerla caliente. Aún así