Además, si Sebastian no estaba realmente con Lori, entonces él pensaría que sus preguntas eran muy extrañas.
Esa tarde, el corazón de Sabrina no podía permanecer en calma.
Incluso Yvonne y Ruth, mientras almorzaban con Sabrina, sentían que algo andaba mal.
“Sabrina, ¿qué pasa? Te ves tan pálida, ¿tienes fiebre?”. Ruth puso su mano en la frente de Sabrina.
Yvonne miró a Sabrina con preocupación. “¿Qué pasa, Sabrina? ¿Qué pasó?”.
Sabrina tenía una expresión aturdida. “¿Sí? Ah… no es nada”.