Mundo de ficçãoIniciar sessão“¡Eres igual que cualquier otra mujer!” concluyó Alden.
Se limpió la boca con una servilleta y la arrojó sobre el plato. Su rostro estaba lleno de enojo mientras giraba rápidamente su silla de ruedas y salía del comedor. Eso dejó a Hannah completamente atónita.
“Señor, espere,” suplicó Hannah.
La silla de ruedas se detuvo, y Alden se giró hacia ella con la mirada llena de i







