Mundo de ficçãoIniciar sessãoHannah llevaba escribiéndole mensajes a Ashton desde la mañana, pero ninguno había recibido respuesta. Ya era la hora del almuerzo cuando, por fin, su teléfono vibró. Era Ashton. Un alivio inmenso la invadió, aunque había intentado ignorar su preocupación durante toda la mañana. No podía evitar darle vueltas al tema de quedarse en el apartamento de Elizabeth.
—Hola, cariño. Perdón por no responder







