Capítulo dieciséis. Consumidos por la pasión
Emma gimió al sentir la rodilla de Ryan abrirse paso entre sus piernas, ella enredó sus dedos en los cabellos cortos de su marido y lo atrajo mucho más a ella.
Emma sintió el deseo correr por sus venas como lengüetas de fuego, como si la sangre se le convirtiera en lava y la consumiera en su calor.
Ryan tomó el cuerpo de Emma y la hizo enredar sus piernas en su cintura, subió con un poco de dificultad la escalera, pero nada le hizo detenerse, nada le hizo romper aquel apasionado beso.
El hombre