Valérie se dejó caer en su cama, abrumada por el peso de sus pensamientos. Se sentía perdida y preocupada por la situación. Incluso su mejor amiga, habitualmente tan comprensiva, estaba en contra de que se alejara de Leonard. Eso no hacía más que aumentar su confusión. Su mente era un verdadero torbellino de emociones y reflexiones, donde las ideas chocaban sin orden ni coherencia.
Mientras recordaba las conversaciones que había tenido con su madre, se dio cuenta de que aún