Matías Montenegro
Sali de aquella habitación destrozada, la reacción de Alaia me había destrozado por completo, el imaginarme que ella ya no quería estar a mi lado por eso me hacía sentir el más miserable del mundo.
Yo amaba como un loco a mi esposa ella era mi religión y por ella vivía y mataba.
Sabía que ella no estaba lista para escuchar lo que realmente estaba pasando.
Maldita mar.
Si yo piedo a mi esposa ellos perderán su vida, no importa lo que pase entre ella y yo ellos morirían sí o sí.