63. Saboreando la venganza
Ese mismo día, en la mañana, Anna se despertó y miró confundida a su alrededor, estaba definitivamente en un hospital y completamente inmóvil.
“¿Qué me ha pasado? Yo estaba en la moto junto a Víctor… Ya lo recuerdo, él me estaba llevando a casa, me había citado para pedir otra oportunidad e íbamos llegando al restaurante cuando nos chocaron. ¡Oh Dios”!
— ¿Estás despierta?, qué bueno, déjame llamar al doctor—, dijo conteniendo la respiración.
— Espera un momento Gregor.
— ¿Te sientes mal?, ¿Nece