39. Fingía
Amber había llegado al hospital envuelta cómo en una nube, se había dejado llevar por las emociones sin siquiera analizar las consecuencias y no podía dejar de pensar en ello.
Mientras subía en el ascensor del hospital se observó en el espejo y a pesar que el reflejo que le regresaba era el mismo de siempre algo había cambiado significativamente.
Ahora ya más calmada repetía una y otra vez en su mente la sensación de aquellos labios cálidos y exigentes, su lengua rozando con la suya y sus manos