En el momento en que Hanna escuchó aquel primer disparo quedó congelada, ella ya se encontraba libre de las ataduras, pero con el corazón destrozado ya que no había tenido de otra salida más que tomar el maletín que había sobre sus piernas y salir huyendo, tal y como aquel hombre le había exigido para mantener a salvo las vidas de sus padres.
—¡Mierda, nos han descubierto las autoridades! —exclamó aquel hombre preparándose para abrir fuego y poder lograr escapar—. Espero que tomes el pu.to male