Dos meses más tarde.
Hanna se encontraba sentada en la sala jugando con sus compañeras mientras bebían un buen vaso con jugo, ella se había logrado acostumbrar a la rutina de aquel lugar, eso sin importar que fuera en el interior de la prisión.
La puerta se abrió, Tito entró yendo directo a ella, Hanna al observar que la visita era para ella de inmediato se levantó e ingresaron a su habitación.
—Buen dia señora Hanna, el día de hoy mi visita será demasiado corta —Hanna bajó la cabeza y exhaló