Capítulo 28. El parto.

Los días y los meses pasaron volando, y ahora Isabella estaba lista para dar a luz a los trillizos. En la sala de partos, el doctor de siempre la asistía con una calma profesional, mientras Ethan, desde su silla de ruedas, se movía de un lado a otro con el control remoto en la mano, como si estuviera en una carrera de Fórmula 1.

Chris, observando la escena con una sonrisa traviesa, se acercó a Ethan y le dijo:

—Oye, amigo, si sigues moviéndote así, creo que vas a hacer un hueco y te vas a hundi
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