**Punto de vista de Ava**
El trayecto de vuelta a la clínica a la mañana siguiente se sintió interminable. Ethan mantenía una mano en el volante y la otra en mi muslo, con el pulgar trazando lentos y constantes círculos que buscaban calmarme. El dolor en mi costado se había convertido en una presencia constante y pesada, que se intensificaba con cada pequeño bache del camino. Mantuve la mano presionada contra mi vientre, contando las patadas del bebé como si fueran prueba de que todo seguía bie