Narra Camille
Aun no podía creer lo que acababa de hacer, le derramé vino en el vestido de diseñador que trae puesto esa mujer. Pero ¿Qué podía hacer? ella me provocó.
—¡¿Qué te pasa?! —Grita y todos nos miran en silencio con una gran curiosidad.
—Es mejor que te calmes, Adriana. —Le dice Fernando con discreción.
—¡No me voy a calmar! Esta desgraciada va a pagar lo que me ha hecho. —Dice mirándome con odio.
—Es mejor que te vayas a cambiar y dejes de hacer el ridículo. —Le dice su madre entre di