Las palabras de Lucas enfriaron el ambiente de la habitación.
El rostro de Ana mostró una sombra de incomodidad. Apretó sus dedos y, con gran esfuerzo, se liberó del agarre de Lucas. Inmediatamente, le ofreció a Luella una sonrisa apologética.
—Lo siento, te he causado problemas hoy. Me voy ahora —dijo, y salió sin mirar atrás.
Al ver esto, Lucas rápidamente la siguió.
Luella observó toda la escena, sus ojos destilaban un significado profundo mientras veía a los dos alejarse, sin intentar ret