—La próxima vez me aseguraré de estar a tu lado cuando te levantes, para que no te preocupes si no me ves por un momento —Lucas hablaba con total serenidad, como si no hubiera notado el rostro enrojecido de Ana.
Al ver que el hombre parecía tomarse demasiadas libertades, Ana le propinó un fuerte puñetazo en el pecho.
—Deja de decir tonterías, solo ocúpate de ti mismo y asegúrate de no acercarte a otras mujeres.
Lucas estaba a punto de responder algo más cuando Javier abrió la puerta desde afuer