Pasó un buen rato antes de que Ana recuperara un poco de cordura. Quería hablar, pedirle a Lucas que no dijera esas palabras, pero él extendió su dedo y presionó sus labios.
—No te estoy presionando para que me respondas ahora mismo. Puedes pensarlo. No importa cuánto tiempo necesites, puedo esperar. No te apresures a rechazarme.
Lucas podía ver la lucha interna de Ana. Naturalmente, también quería que ella hablara de inmediato, que se quedara con él, pero también entendía que estas cosas no pod