Justo cuando Ana se perdía en sus pensamientos, la llamada que ella hizo fue contestada. Ana se quedó paralizada un momento, antes de reaccionar y apresurarse a hablar en el auricular.
—Lucío, ¿cómo están las cosas por allá? ¿Cómo está la enfermedad de tu madre?
Luz, apretando el móvil, estaba tan furiosa que le rechinaban los dientes al oír la voz de Ana.
Estos días, aunque Hugo ya no presionaba a Lucío para que abandonara la custodia de Javier, Luz hizo todo lo posible para retenerlo.
Ella s