Después de casi una hora más de espera, finalmente comenzó el tema principal de la subasta.
Varias personas fueron traídas al escenario, vestidas con ropas limpias, parecían decentes, pero sus rostros reflejaban una completa falta de emoción. Evidentemente, a nadie le gustaba ser tratado como un objeto para ser comprado y vendido.
Al ver esto, Ana sintió un escalofrío de miedo. Si pudiera, desearía poder detener este acto malvado, pero sin el poder para hacerlo, todo lo que podía hacer era mir