Las palabras de Carolina se deslizaron con seguridad. Si hubiera sido cualquier otra mujer fanfarroneando así, Isabel probablemente lo hubiera encontrado risible. Sin embargo, frente a ella, esta mujer tenía los medios para respaldar su fanfarronería.
Isabel esbozó una sonrisa y agarró la mano de Carolina.
—Si estás tan segura, ¿qué más puedo decir? Siempre que tu amor por Lucas sea genuino, te apoyaré con todas mis fuerzas.
Al escuchar estas palabras, Carolina quedó satisfecha. Con el respaldo