Lucas no tenía ganas de hablar de trivialidades, colgó el teléfono directamente. Después del desayuno, limpió los platos y utensilios que quedaban, y se fue. Ana no había vuelto, quizás le resultaba incómodo enfrentarlo. Lucas no se preocupó mucho, tenía asuntos más importantes que atender.
Bajó las escaleras, se metió en el coche y llamó directamente a Francisco.
—Sobre lo de ayer, ya lo he considerado, acepto tu plan de tratamiento y estoy dispuesto a cooperar plenamente.
Francisco pensó que L