La voz dejó a Ana atónita.
Como mujer, comprendió naturalmente que la voz de la chica que acababa de hablar tenía un tono coqueto, solo alguien muy íntimo hablaría de esa manera.
¿Qué diablos está haciendo Lucas ahora?
Ana se sintió repentinamente irritada, pero no dijo nada y colgó el teléfono.
Lucas frunció el ceño, intentando explicar, pero solo recibió un tono ocupado en el auricular.
Carolina, sentada a su lado, lo miró con pesar.
—Lo siento, hermano Lucas, no fue a propósito.
Lucas miró la