Ana lo odiaba y él se lo merecía, solo podía aguantarlo.
Pero este precioso tiempo que podía pasar con Javier, no quería desperdiciar ni un segundo.
Ana, por su parte, no estaba dispuesta a ceder.
—Lucas, no olvides que me prometiste que no le dirías a Javier cuál es tu verdadera relación con él. Para él, eres un extraño con el que se ha encontrado unas pocas veces. ¿Qué estás haciendo aquí vigilándolo? No sé cómo explicarle.
—Tranquila, no romperé mi promesa, pero también me prometiste que nos