Tras la decisión de Lucas de delegar el asunto, David colgó el teléfono y de inmediato se puso en marcha. Para el Grupo Hernández, deshacerse de un insignificante gusano subterráneo como Patricio era pan comido. Sin embargo, David todavía tenía en mente lo que Silvia le había contado anteriormente. A pesar de los errores cometidos por Silvia, después de enviarla a la cárcel, David no deseaba profundizar en el rencor. En cuanto al antídoto, se comprometió a conseguirlo para ella.
Esta decisión no