Todavía en el final del trance hipnótico, Ana López, agarró la mano de Lucío Hernández, llamándolo suavemente por su nombre, —Lucas Hernández...
Lucío Hernández nunca imaginó que, en tan poco tiempo, la persona en quien Ana López confiaba más en su corazón ya había cambiado, transformándose en otro hombre, su tío Lucas Hernández.
Su cuerpo se tensó un poco, pero solo pudo abrazarla aún más fuerte, tratando de consolarla, —Ana López, soy Lucío Hernández, soy Lucío Hernández, ¿acaso lo olvidaste?