Después de haber experimentado personalmente ese dolor, Silvia ya no se atrevió a pensar en huir. Cuando actuaba el veneno, era peor que la muerte, y además, uno ni siquiera tenía la fuerza para suicidarse, era una tortura extrema.
Para minimizar las veces que era torturada, Silvia no tuvo más opción que revelar todo lo que sabía sobre el Grupo Hernández. Con esta información, Patricio obtuvo ciertos beneficios, lo que a su vez despertó aún más su codicia.
Sin embargo, Silvia, después de todo, h