Ana dudó un momento, curiosa, y finalmente decidió contestar.
Lucas, sorprendido, se quedó paralizado por un instante, no esperaba que Ana respondiera a su llamada, ya que usualmente era ignorado.
Él, sumido en una fiebre alta y sintiéndose muy incómodo, con la mente algo nublada, instintivamente quería contactar a Ana.
Incluso escuchar su voz sería un alivio para su dolor, al menos, le haría entender que lo que estaba haciendo tenía algún valor.
—¿Hola? Lucas, ¿necesitas algo de mí? —Ana, al no