El clima nocturno era frío, especialmente en un lugar que había estado sin recibir la luz del sol durante tanto tiempo, lo que lo hacía aún más gélido. Lucas sentía que su cuerpo comenzaba a ponerse rígido por la fría embestida del aire. Sin embargo, en ese momento, no podía preocuparse por ello; solo sostenía a Ana y corría incansablemente hacia el lugar desde donde habían saltado.
Justo cuando Lucas pensaba cómo subir rápidamente con Ana, escuchó las voces del equipo de rescate desde arriba.
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