Al llegar a la villa donde se encontraba Ana, Lucas subió sigilosamente las escaleras, localizó la habitación de Ana y, con suma precaución, entró en la estancia.
Ana en realidad tampoco había podido pegar el ojo. Cada vez que cerraba los ojos, veía imágenes de Lucas y Silvia juntos, acompañados por Javier y José.
Había logrado descansar un poco antes, pero soñó que Silvia maltrataba en secreto a los dos pequeños, sin el conocimiento de la familia Hernández. Aunque los niños eran inteligentes,