55. Eso no es jugar limpio.
Henry volteó a ver a Jareth, su padre viéndolo a los ojos, antes de volver a hablar —por favor cuida a mi madre. Si no lo haces no podrás ser mi papá
Jareth sonrió ante las palabras y solemnidad de su hijo, para después ponerse serio y asentir a lo dicho por el pequeño— No dejaré que nada malo le pase a tu madre. La cuidaré como si fuera mi mayor tesoro.
Ambos niños estuvieron contentos con la explicación de su padre, por lo que ya no dijeron nada corriendo a la mesa.
—Bueno, cenemos, que no qu