Mundo ficciónIniciar sesiónCada minuto trascurrido era un auténtico suplicio para Santos y después de dos horas desde que su mujer ingresara a aquel estudio la preocupación empezó a hacer mella en su sistema, y la ansiedad embargaba a escalas inimaginables, entraría – decidió – que más daba todo, ya no podría soportar un segundo más de aquella tortura. ¿Qué tanto tenían que hablar







