Chloe arroja una media sonrisa algo fingida.
—¿Esto es una broma?, ¿te parece gracioso Damián, querer meterte en mi cabeza y jugar conmigo?
—No, no es así.
—Ah ¿no?, entonces, ¿por qué yo, Damián?
—Tal vez lo que te voy a decir te va a sonar ridículo, pero siento una especie de atracción magnética hacia ti. No sé por qué, pero siento la necesidad de... —Me detengo a pensar que es exactamente lo que quiero decir. Si bien es verdad que tengo que conquistar a Chloe para convertirla en mi