Entraron besándose en el departamento, las manos del hombre pasaban por cada centímetro del cuerpo de Anabella, quería hacerla nuevamente su mujer, ella se pegaba más y más al hombre.
Me encantas — murmuro el hombre,mientras la acostaba con suavidad en la cama y comenzaba a recorrer el cuerpo con sus labios, Anabella temblaba rítmicamente ante las caricias de Andollini, al terminar el hombre la abrazo y beso en la frente.
¡eres increíble! — se encontraba acariciando la espalda de la chica — ¿