CAPÍTULO 32. ¡OLVÍDATE DEL DIVORCIO!
En el apartamento de Luisa
—¡Deja de llamarme así! Yo no soy tu amor o es, ¿qué se te olvidó, que te casaste conmigo para vengarte de tus hermanas? — Gritó ella interrumpiendo violentamente y dejando a este, con la palabra en la boca.
»Además, no seas tan cursi ¿Crees que por arrodillarte te voy a perdonar? ¡¡Ni lo sueñes!! —afirmó ella, haciendo una seña a Alicia para que se llevara al bebé.
Ante estas palabras, Mateo quedó mudo, sin habla, totalmente sorprendido. Era lo que menos esperaba esc