Ellis se sentó en su silla al mismo tiempo que Vittorio se metía en su esmoquin. De su bolsillo salieron su cigarro y su encendedor de oro marcado con sus iniciales. Él encendió el cigarro con tranquilidad y entonces saludó a Ellis que abrió los labios diciendo:
— Entonces, ¿ahora vas a contestarme dónde está mi hermano? - preguntó Ellis.
—Tu hermano está a salvo. - Respondió Vittorio antes de fumar su cigarro.
— Lo que no me consuela en absoluto, pues hasta donde yo sé uno de sus matones dijo