La noche ya había llegado y bajo la soledad de su habitación, se preparó para dormir. No imaginaba que su teléfono sonaría en ese momento, no creyó que fuera un número desconocido. Bufó, nada más inoportuna que una llamada de algún remitente equivocado, no estaba dentro de sus registros, así que se vio tentada a colgarle y dejar el aparato sobre la mesita de noche.
En ese momento, cuando depositó el móvil en la mesilla, volvió a sonar. ¡Pero que insistente! Pensó en apagarlo porque sabía que s