También tenía una máscara de oxígeno en la cara y la cabeza vendada. Nunca pasó por su mente ver a Burhan de esa manera, por lo que resultó ser un momento bastante doloroso. Apenas se inclinó y dejó un beso en su frente. Luego le habló, pero solo fue un balbuceo, no podía hilar siquiera una sola palabra. No creyó nunca avistar a un hombre tan lleno de vida, derrotado sobre esa cama. Tomó sus dedos, estaban fríos, los nudillos tenían raspones tornándose de un color violáceo ya. Acarició el dorso