Capítulo 69: Una buena noticia empañada.
Tarah Kontos
La alarma llenó la habitación sacándome de mi sueño profundo, abrí los ojos lentamente y sentí el peso de la pierna de Alexis en la mía y su mano en mi cintura, era una deliciosa sensación aunque me hubiese gustado quedarme allí disfrutando de la compañía de mi esposo, sabía que no podía porque me había comprometido de llevar a Thalía al médico.
Cuando hice amago de levantarme, Alexis me retuvo y no me dejó levantar.
—¿Dónde vas? ¡Quédate conmigo! —exclamó.
—No puedo amor, debo