Capítulo 208: Un hombre enamorado.
Michael Hall
No cabía de la alegría, yo estaba dispuesto a adoptar con Sarah, no me importaba si teníamos o no hijos biológicos, porque para mí lo principal era que la amaba, pero ahora esta noticia era mucho más de lo que había esperado.
Salimos del consultorio, con los ojos brillantes y corazones rebosantes de felicidad. El camino hacia casa estaba lleno de una sensación de alegría que no podía contener.
—Vamos a entrar serios a la casa y ponemos una expresión de tristeza y luego soltamos