Angelina rodó los ojos, de protones dió cuenta que el padre era mucho más posesivo que su hijo, ni a Lucien le agradaba Alejandro, ni al pequeño Lucien, le agradaba el niño Alexandro
— Ustedes dos son imposibles, deberían buscar una cueva e irse a vivir allí, así nada ni nadie va a molestarlos — dijo una impaciente Angelina
— ¿Pero tú vas a venir con nosotros, mami? — el inocente Lucien, preguntó sin malicia, fijó sus grandes ojos verdes en su mamá, esperando respuesta
— Claro que sí bebé, mam