El tiempo pasaba lento, la recuperación de Lucien, no era para nada rápida, los dolores en la pierna apenas los podía soportar, todos los días los médicos checaban la extremidad para asegurarse que seguía circulando la sangre y que no se estuviera cangrenando, pero aún así todavía no estaban del otro lado
una mañana la hermosa jovencita Milán, llegó al hospital a visitar a sus dos amigos, ella le insistió a Lucien, que no aceptara la carrera que Alexandro le había propuesto, el joven Maldonado,