Arielle subió al auto, salió del evento y manejó hecha un manojos de nervios.
Paró ante de llegar para pararse frente a sus pequeños y no estar con toda esa angustia que no podía ocultar.
-¡Aaaaaah! -gritó, era un grito que tenía atragantado Desde hace semanas en su pecho.
-¿¡Por qué!? ¡Por qué! Porque ahora Gabriell. -se reprochaba sin tener respuesta hincada de rodillas al pavimento. Rachel y Doménico, habían dejado un mar de dudas en su interior que no podía seguir reprimiendo ese dolor que