POV DE EMBER
Los invitados-personal gritan, se tiran bajo la mesa, se atropellan unos a otros hacia las salidas.
No entiendo lo que ella ha hecho y no tengo tiempo de preguntar porque el camino hacia la puerta está despejado y la adrenalina me dispara por la columna y mi loba grita: CORRE.
Corro.
Descalza, sangrando donde las uñas de los guardias se clavaron en mis brazos, el vestido rojo… pero me aferro a él desesperadamente como a una toalla, aunque fluye detrás de mí como una capa.
Choco con