Todo se sentía mal en todos los sentidos posibles, pero no pude resistirme. Era como si me sintiera atraído por él. La sensación, todo el maldito asunto se sentía como un momento en los cielos del placer.
Bajé los ojos y miré su cabeza, observé cómo chupaba cada centímetro de mi teta. Levanté mi mano, hundiendo mis dedos en su cabello.
Mi espalda se arqueó, abrí un poco la boca, jadeando por aire. Sentí que los hormigas me bañan. Mis ojos rodaron hacia adentro. Me quedé mirando la luna, mientra